Eurovisión 2019 ¿Quién será el “Winner”?

Doscientos quince mil años después del último post, volvemos de nuevo al blog para hablar de ese maravilloso evento llamado Eurovisión; cosa de frikis para unos, lo mejor del mundo para otros, sea lo que sea consigue ser el evento no deportivo más visto del año. Y cómo ya es tradición, además de preguntarnos porqué participa Australia si está en el culo del mundo (entraron como país invitado en 2015 por el 60 cumple del Festival, y por ser el país no europeo donde más se sigue el evento), las casas de apuestas ya tienen elaborado su ranking de favoritos, en el que como también,  ya es tradición España figura en el puesto 20. Y cómo a estas alturas, ya se ha escrito de todo sobre las canciones participantes, eso, y que a mí no me gusta hacer Tops, he decidido agrupar las canciones por género (que me perdonen los entendidos si en alguno meto la canción que no es, y esas cosas) y valorarlas. Así que allá vamos.

LOS FAVORITOS

Como por algún sitio hay que empezar,  lo hacemos con las dos canciones que según los gurús de las apuestas van a disputarse el micrófono de cristal. Al oeste,  los Países Bajos, que llevan sin ganar Eurovisión desde 1975 con aquella canción cuya letra sonaba a campanas Ding-a-dong . A pesar de sus esfuerzos por llevar canciones diferentes y alternativas, los neerlandeses no han tenido un gran palmares en los últimos años. Aunque eso puede cambiar gracias a Duncan Laurence y Arcade. Una canción que no termina de engancharme, a pesar de que como se dice en inglés es una masterpiece, que ensambla perfectamente los ritmos indies, con los comerciales propios de la balada a medio tiempo en el estribillo. En fin, aquí la tenéis. Aviso: El estribillo se pega rápido.

Y al este, tenemos a la santa madre Rusía, un país que además de contar con el voto de los vecinos a los que no les ha cortado el gas o ha invadido su territorio, siempre tira la casa por la ventana para su participación, bueno a excepción del 2017, que como el festival se celebraba en Ucrania, país enemistado oficialmente con el Kremlin, decidió presentar a una cantante, de la que más que su canción, importaba que había actuado en la anexionada península de Crimea. Y claro se lió. Ese año Rusia no participó y al siguiente lo hizo con la misma cantante, que llevó un truño que no paso a la final. Quitando esto, Rusia no se ha bajado del top 10 en sus últimas participaciones. Que hay que convocar al mejor compositor del país (un tal Philip Kirkorov, que ha compuesto canciones para la mayor parte de los antiguos países de la URSS), se le convoca. Que hay que traer al escenógrafo más exitoso de Eurovisión (ese es Foukas Evangelinos, sí el mismo que va a diseñar la puesta en escena de España, a ver si nos sale bien) pues se le trae. Y si necesitamos un cantante, pues llamamos a uno que ya conoce de qué va el asunto, y encima quedó tercero (Sergey Lazarev, 2016). Y de todo esto sale un cóctel que ya les funcionó en 2008 con Dima Bilán, que también fue dos veces; la primera con una canción popera y la segunda con una balada, como Sergey, aunque no tan grandiosa como la de este año. Pasaría perfectamente por la banda sonora de una peli. ¿Le servirá a Rusia todo esto para repetir éxito?

Presentados ya los favoritos, vamos con el resto.

LOS POPEROS (MADE IN USA) 

Teniendo en cuenta que el televoto pesa un 50% a la hora de decidir quién se llevará el gato al agua en Tel Aviv, la mayoría de los países en liza de esta edición (bueno, y en los últimos diez años)  han decidido recurrir al género que triunfa en las radios y que gusta más allá de las fronteras: el pop comercial. Así pues tenemos a Armenia y a Azerbaján, que aunque enemistados políticamente, se han puesto de acuerdo para llevar dos propuestas con toques muy vanguardistas, a juzgar por sus videoclips. También, Irlanda, país vecino de la cuna de este género ha decidido enviar una canción perfecta para que suene en los 40 principales y no quieras volver a oirla nunca más, de los simplona que es. Algo similar a lo que ocurre con las canciones de Lituania, República Checa, Moldavia y Rumanía, aunque esta última tiene un tempo y una producción musical particular que hace que no te importe escucharla otra vez.

En el caso de Estonia, han decidido recurrir a la industria sueca de producción en serie de éxitos eurovisivos, con cantante sueco incluido. Storm de Victor Krone , se deja oír pero le falta esa chispa que la haga novedosa y no otro producto prefabricado. Misma chispa de la que carece la canción alemana, en la que dos hermanas subidas a una plataforma gritan Sisteerrr! y ya, porque no es nada del otro mundo. En todo este batiburro de canciones mil veces oídas y que abusan de los sintetizadores, Francia intenta aportar un signo que la distinga, que es cantar en Franglish. No queda del todo mal, y Bilal Hassani, su cantante transmite carisma y a la vez una historia, con la que un sector muy importante de Eurofans se puede sentir identificado. Nada más.

Pero entre tanta falta de originalidad, siempre hay una excepción, y ésta sólo podía venir  del país que vio nacer el festival de San Remo, Italia. Lleve el género que lleve siempre consigue ponerle su sello distintivo de calidad; cantar en italiano y que suene un piano de fondo. Ingredientes con los que cuenta Soldi la canción que interpretará Mahmood, un cantante de ascendencia egipcia que en su día provocó una urticaria al xenófobo ministro del Interior, Mateo Salvini. El milanés presenta un corte urban-pop que añade los elementos anteriormente mencionados, ritmos  y también una parte de la letra en árabe. A mí personalmente, me encanta la parte de las palmas.

LAS BALADAS

En un festival de Eurovisión que se precie no pueden faltar las baladas, y este año a falta de la balada balcánica reglamentaria, tenemos también una nutrida representación del género, incluyendo al país anfitrión, Israel, que de la mano de Kobi canta Home (muy oportuno). Está claro que para los hebreos organizar el festival dos años seguidos sería un gasto imposible de afrontar, (ya les está costando este, en el que han tenido que mendigar al Gobierno una financiación como corresponde del evento). Porque Kobi tiene una voz espectacular pero ¡vaya sosada de canción que le han puesto al pobre! Otro tanto le ocurre a Roko, el representante de Croacia, que además de darle una balada infumable, lo visten con unas alas enormes que no venían a cuento, (esperemos que le cambien el vestuario). Y luego están  esas baladas que muy bonitas pero no me las pongas otra vez, como Austria, Macedonia o Macedonia del Norte como hay que llamarla a partir de ahora, que a pesar del potente mensaje femenista que contiene su canción no termina de cuajar, y Grecia, que a mi al contrario que a las casas de apuestas no me llega. Ni la ñoñada de Dinamarca, o el intento de himno de amor del Reino Unido. Albania, tiene un pase, ya que, sin ser la balada balcánica de toda la vida, tiene ciertos toques folk.

Mención aparte merecen Letonia y Eslovenia, con dos propuestas que seguro no pasan desapercibidas. Los letones, Carousel, que presentan That night un corte con ritmo de jazz y de producción minimalista, acompañado por una puesta en escena con aire vintage . Una canción que o te aburre o te encanta.

 

Y Eslovenia, con un tema,  Sebi de Zala y Gasper, que al igual que el letón, no es en absoluto mi estilo, pero que reconozco que a medida que lo voy escuchando, siento que me va transportando a otro mundo. No se si será por la cadencia musical o por la escenografía que presentaron en su final nacional. Ojito, que a lo mejor da la campanada.

LOS BAILONGOS 

Como buena amante del baile que soy,  las canciones bailongas y de ritmos latinos son mi debilidad, aunque no sea a golpe de trompeta sino de sintetizador. En esta ocasión tenemos a San Marino, ese pequeño país que sigue al pie del cañón cuando otros parecidos a él como Andorra o Mónaco, tiraron la toalla en Eurovisión hace tiempo. A pesar de que sus resultados en la mayoría de las ocasiones no les acompañan, ellos ahí siguen empeñándose en hacernos bailar. Esta vez se traen a Serthat, un interprete que tiene el timbre de voz de Tom Jones, y con una canción que te dan ganas de bailarla sin pensar cuándo cambiará el DJ de pista. Algo que no le pasa a la canción bielorrusa. Si me cambias a Zena por las Spice Girls, no notaría la diferencia.

Y los pesos pesados de este año que además figuran en la lista de favoritos son; Chipre, que este año ha aplicado la máxima de “si algo me funciona para que lo voy a cambiar”. Tras el segundo puesto conseguido el año pasado con la célebre Fuego este año nos van a deleitar con la versión 2.0 de dicho tema Replay. Sí, sí, porque aunque es diferente musicalmente, su estructura es un calco de la de Eleni Foureira, mismas cadencias y mismos puentes. Personalmente, me quedo con el original, pero como la mayoría del público no se fija en estos detalles, puede que funcione bien.

Malta también se apunta a esto de mover el esqueleto con Chamaleon de Michela. Reconozco que al principio no me gusto ni un pelo, pero ahora le voy viendo la gracia, tiene un ritmo diferente. Pero no es suficiente para desbancar a mi canción preferida del grupo que viene de la mano de un país que desde que mando a DJ Bobo no nos había puesto a bailar tanto: Suiza. Los helveticos sorprenden este año con una canción con ritmos latino-orientales She got me de Luca Hänni, con la que, además de animar al personal, intentarán volver al top 10, algo que no consiguen desde 2005. Ya les va tocando.

 

EL EURODANCE 

Finlandia y Noruega han decidido este año brindarnos  tecno discotequero. En el caso de los fineses será Darude y Look Away, un tema que cumple a rajatabla los cánones del género, con un estribillo corto y repetitivo. Echo en falta una producción instrumental más variada y algún ritmillo de esos que se te pegan a primera escucha. Conclusión, otra más del montón.

En cambio sus vecinos escandinavos traen el que es mi guilty pleasure de esta edición. Me costó pillar esta canción, pero una vez que ha entrado dentro de mí ya no me la puedo quitar. ¿Quién dijo que un género tan moderno como el eurodance y  otro tan tradicional como el folk están reñidos? KEIINO y Spirit in the sky son la prueba de que se pueden combinar perfectamente, y el resultado es una canción diferente, a la que la escenografía con elementos de la cultura escandinava ayuda mucho a reforzar la parte joik o el folklore típico de Noruega. Siempre se dice que en Eurovisión triunfa lo diferente, lo que destaca. Pues aquí, hay una candidatura que seguro no pasa desapercibida.

 

 

LOS FOLK

En todas las ediciones siempre hay países que deciden aprovechar el gran escaparate que es Eurovisión para mostrar su folklore, algo que han hecho nuestros vecinos portugueses con Telemoveis, una canción que la odias o te encanta. Tiene toques africanos y orientales. A primera vista, podría parecer un batiburro de instrumentos y ritmos sin sentido pero al oído se hace muy agradable. Y una vez más, lo diferente triunfa en Eurovisión, si no que se lo pregunten a Salvador Sobral.  Presiento que la estética del cantante y los movimientos de su bailarín llenarán Twitter de comentarios.  También Hungría nos deleitará con sonidos propios interpretados por un cantante que hace su come back en esta edición Joci Papai. Me gustó más la canción que presentó en 2017 que la que nos trae este año, aun así es un tema precioso que se deja escuchar fácilmente y el silbidito del estribillo puede ser pegadizo.

LOS INCLASIFICABLES 

Entiéndase por ello, aquellas canciones que resulta difícil clasificar en un género, porque tienen de todo y de nada. Empecemos por Georgia. A estas alturas, todavía no me he enterado muy bien de que va la canción de Oto, si es un pop con aires épicos, una balada rock o todo junto mezclado con ópera. Quizá, un oído más agudizado que el mío sepa decirlo. O a lo mejor la rubia que baila entusiasta en la final nacional, sí que lo haya entendido. La que sí que está claro que es ópera es Australia. Se va convirtiendo ya en tradición que algún país nos transporte al gran género musical de los teatros, el año pasado Estonia, éste los canguros. La canción tiene varios cambios de ritmo, que no casan bien entre si. Es más un tema en el que priman más las cualidades de la cantante que la canción.

Curiosa es la propuesta que viene de Islandia, un grupo con estética al más puro estilo Marilyn Manson, sado y provocadora. Con una voz aguda y otra de ultratumba, más los visuales que usan en el escenario logran dar personalidad propia a una canción que lo digo, si no fuese a Eurovisión no la escucharía. Pero reconozco que todo el pack es una propuesta muy original. Veremos.

Y si Islandia consigue llamar la atención, con Montenegro pasa todo lo contrario. A pesar del paso por chapa y pintura Heaven sigue siendo una canción de High School Musical. Sin chicha ni limonada.

Y por último tenemos a Suecia, la meca del pop industrial, la maquina de generar éxitos, el país que entiende Eurovisión como nadie, y que este año presenta a John Ludwick y Too late for Love, un corte que a pesar de llevar la marca de la casa, tiene aires de gospel. Muchos dicen que se parece a la canción que Austria llevó el año pasado. Cierto. Pero a la hora de votar, como ya he dicho antes, la mayoría de la gente no piensa en esas cosas.

 

MADE IN SPAIN

Por supuesto que no puedo olvidarme de Spain, pero lo he dejado para el final porque este año hemos decidido ser nosotros y llevar algo que nos diferencia de todo el mundo y que es muy nuestro: el pachangueo verbenero. Si hay algo que nos une a todos, además del fútbol, la siesta y la paella, esas son las verbenas. Nadie concibe las fiestas patronales sin los pases de bailes nocturnos. Y a mi me encantan. Así que después de haberlo probado todo, pero absolutamente todo, hasta dejar de cantar en la lengua de Cervantes y pasarnos a la de Shakespeare, hemos decidido ser nosotros, y no copiar a nadie y llevar a los fríos europeos esa alegría desenfrenada que nos convierte en uno de los mejores países para vivir. Hacia tiempo que no me molaba tanto la canción española.

Este año decidí no escuchar ninguna de las canciones que se presentaban a la preselección, como experimento y porque Operación Triunfo para mí ya fue. Así que cuando me senté delante de la tele el día que se iba a elegir la canción, yo no conocía ni las canciones, ni los cantantes. Y por ahí iban pasando uno tras otro, los triunfitos . Hasta que llegó él. Ya empecé a alucinar cuando me enteré que la canción la había compuesto el vocalista de La Pegatina , un grupo que me encanta. Pero cuando la escuche en directo, ya fue lo más. Creo que tarde hasta el primer estribillo en saltar del sofá y ponerme a bailar, porque primero tenía que procesar lo que veían mis ojos y escuchaban mis oídos. Una canción compuesta por un grupo conocido y de éxito a Eurovisión. Aquello era muy fuerte.

Miki salió elegido, y La venda pasó por el taller para su remasterización. Lo que salió fue una versión mejorada en la que se han potenciado los instrumentos mas spanish como la guitarra, y se han cambiado las trompetas tradicionales del estribillo por unas más electrónicas. Pero lo que ya lo peta es el nuevo puente del ya célebre Lo que eré. Guitarra española sobre fondo épico y golpes de tambor. Olé. Algo que nos identifica claramente y que a los extranjeros les vuelve locos.

Por supuesto, la versión no es del agrado de todos, como buenos españoles que somos, pero vamos a lo positivo. Si uno se pasea por Youtube y ve reacciones de extranjeros verá que a la mayoría le encanta. Algunos hasta dicen que parece la canción del Mundial (la verdad que los acordes del principio suenan muy futboleros). ¿Será este el año en que, 50 años después de Salomé volvamos otra vez ganar? Quién sabe. De momento, ya tenemos una canción más para el pase nocturno de las verbenas.

 

 

 

Eurodrama de Spain

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Un año más, España acaba en el bottom eurovisivo y a diferencia de otros años, en los que teníamos totalmente merecido tan lamentable puesto, por llevar canciones caca que deseabas que pasasen rápido (excepto Ruth Lorenzo y Pastora Soler, que si eran buenas), este año merecíamos sin duda algo mejor. Nos habíamos puesto las pilas en llevar un tema que pudiese ser del gusto de la parroquia europea (sin guitarras, palmas, olés y otros topicazos musicales patrios), que si no te ponen en el rotulo que es Spain, tranquilamente podía pasar por una canción de Alemania, de Croacia o de Letonia, y encima habíamos renunciado a cantar en nuestro idioma (el segundo más hablado del mundo) para que se nos entendiese más allá de los Pireneos. Pero no hubo suerte, el televoto europeo nos dio completamente la espalda, y ya le podemos dar las gracias a los jurados y, en especial al italiano (grazie mille ) por los 12 puntos que nos dieron, porque si no el castañazo hubiese sido aun mayor.

Y sin embargo, antes de las votaciones parecía que hasta podíamos dar la campanada. Las casas de apuestas, las mismas que durante semanas no nos subían del puesto 15 se vinieron arriba durante la actuación de Barei, colocandola en el cuarto puesto. A mí me pareció una presentación impecable y hasta original (caída y parada de la canción) sin necesidad de recurrir a mappings 3D, ni a otros efectos visuales (salvo el momento espejo, claro) Entonces, ¿qué nos ha fallado? Pues vete tú a saber; quizá la puesta en escena que tuvo una realización mala, y un juego de luces sin ton ni son.

Ucrania gana con un zasca a Rusia. 

Si hay algo claro en Eurovisión es que hay que llamar la atención, ¿Cómo? Pues ahí está la pregunta del millón que no la responderíamos ni aunque nos regalasen un apartamento en Torrevieja. ¿Y como se hace esto? Pues los suecos intentaron responder a esta pregunta en su número musical en el interval act (el mismo que TVE, consideró que era momento oportuno para meter publicidad) pero es imposible saber cual es el elemento que va a hacer que nadie se olvide de tu actuación y se gaste 1, 09 Euros en votarte. En los últimos años hemos visto como han ganado unos metaleros vestidos de monstruos (grandes Lordi), un violinista que derrochaba talento y simpatía a partes iguales (Noruega 2009), un travesti con una barba, pero capaz de ponernos en pie con un baladón o un cantante que pone pone a bailar a un campeón del Mundo de patinaje (Rusia 2008), sin olvidarnos del ganador del año pasado y sus muñequitos virtuales.

Cierto, hay que llamar la atención, pero esto no es suficiente, porque ya a estas alturas del partido todo el mundo lo ha entendido. La puesta en escena es importante sí, y es importante que encaje a la perfección con la canción. Pero si la canción no transmite algo, no toca la fibra sensible del espectador, no hay nada que hacer.

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En esta ocasión, Europa se rindió ante una balada etno-pop que habla sobre la deportación de los tártaros de Crimea a manos de Stalin en 1944 (de ahí el título de la canción) Viendo las palabras Crimea y Rusia en el trasfondo de la canción es imposible no pensar que esta canción trata un tema de rabiosa actualidad, con trasfondo político. Rusia protestó en su día porque consideró que la canción violaba la norma del festival de no incluir política en las letras. Protesta que fue denegada porque la letra en ningún momento hace ninguna referencia explicita al momento histórico concreto.  La escenografía de la canción ganadora fue la más sencilla de la noche junto con la anfitriona, en contraste con el resto de candidatos que a pocas dejan sin suministro a Suecia con tanto despliegue de luces. Jamala apareció sola en el escenario, casi en penumbra, y eso junto con una melodía sencilla y una voz desgarradora le bastó para alzarse con el triunfo. ¡Ah! Y con parte cantada en tártaro (no se a qué estamos esperando para llevar una canción en euskera).

Si tomamos como referencia los ganadores de los tres últimos años parece que las canciones con mensaje e historia personal de fondo son las que se llevan el gato al agua. Veamos; en 2014 ganó Conchita Wurst con una balada titulada Rise like a Phoenix, en la que hablaba de como había conseguido superar los ataques que ha había sufrido por su condición sexual, o la del año pasado de Mäns Zelmerlöv, Heroes, que hablaba sobre el bulling. ¿Puede ser esto una tendencia? Pues una vez más, vete tú a saber.

Jurados y televoto no piensan lo mismo. 

En esta ocasión, la UER implementó un nuevo sistema de votación en el que se conocían en primer lugar los votos de los jurados (50% del total) y después se sumaba el televoto (el otro 50%). Con esto se pretendía dar más emociones a las votaciones, y vaya si lo consiguieron, aunque también darnos algún que otro susto, porque si por el voto de los jurados fuera nos íbamos el año que viene a Australia y veíamos Eurovisión desayunando chocolate con porras.

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Gracias a este cambio también pudimos comprobar que las opiniones de público y jurado, son distintas. Para los primeros, la ganadora era Australia, representada en esta ocasión por Dami Im y  The sound of Silence, baladón en medio tiempo, magistralmente interpretado, pero que tampoco era algo que te llamase la atención o te quedases con esa canción. Y en este punto digo yo, ¿el año que viene volveremos a invitar a Australia? Vale, que la otra vez era el 60 aniversario de Eurovisión y a los canguros les gusta mucho el festival, pero como sigamos así…

 

Sin embargo, para el público el mejor fue Sergey Lazarev, y su pegadizo You are the only oneEs sabido por todos que para Rusia, Eurovisión es una cuestión de estado y que traen lo mejor de lo mejor, y siempre quedan bien (bueno también hay que decir que tiene muchos vecinos que le votan bajo pena de corte de gas). Pero no se puede negar que no escatiman en nada cuando vienen a Eurovisión. Si bien el estribillo de la canción se te mete en la cabeza y ya no te lo puedes sacar de ahí, la puesta en escena era un copy paste del año pasado. No mereció el tercer lugar, pero Rusia es Rusia.

El top 10 lo completaron; Bulgaria, con una canción popera, con cierto aire a Katy Perry y estética gótica-futurista, Suecia, con el participante más joven de la edición, pidiendo perdón a ritmo de medio tiempo aburrido. Y Francia, que era mi favorita de este año, Amir que se mereció el top 3 con su balada techno j’ai cherché. Este año era la primera vez que me gustaba la canción de Francia, un país que en los últimos años ha tenido peores resultados que nosotros, pero que ha dado un golpe en la mesa y se ha enterado por fin de que hay música más allá del hexágono. Bien joué! A ver si cunde el ejemplo en RTVE.

En septima posición quedó Armenia que trajó demasiada puesta en escena para tan insulsa canción. Y el top lo cerraron; Polonia, el claro ejemplo de que jurado y público votan distinto (último para los jurados, tercero para los espectadores) con una canción pop sencilla pero que se puede escuchar en cualquier parte. Lituania, con un medio tiempo con toques épicos, y Bélgica, con una canción homenaje al pop de los ochenta, y a los shows americanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gente de zona lo volvió a hacer

Que levante la manopla el que, este año no se haya emocionado al menos una vez al escuchar eso de, “Miami me lo confirmoo” y se haya puesto enseguida a bailar. Seguro que, a estas alturas ya hay pocas personas que no se sepan la letra de La gozadera (que por otra parte no es muy difícil de aprender), pero, ¿quien está detrás de este hit veraniego?

Los culpables se llaman Gente de Zona y son un grupo de origen cubano que hasta que no empezaron a asociarse con otros cantantes ya consagrados no eran conocidos fuera de la isla caribeña pero fue cantar con Enrique Iglesias y todo cambio. Bailando, la canción que interpretan junto con el español y el cubano Descember Bueno (compositor de la misma) fue la canción más descargada de 2014, y a día de hoy todavía sigue sonando con fuerza en discos y verbenas. Como la versión en español ya la tenemos muy oída os dejo el tema en portugués con Luan Santana.

Ese mismo año lanzaron otros dos sencillos “Dame una noche” y “Tu me quemas” pero ninguno le pudo hacer sombra al bailando.

La unión hace la fuerza

Lo de estos chicos tiene mucho mérito, porque desde los tiempos de Georgie Dann nadie había conseguido ser canción del verano dos años seguidos, y ¿cómo lo han hecho? Toda canción del verano tiene que cumplir con unas normas básicas, estribillo pegadizo y música bailable. Es obvio que Gente de Zona las cumple a la perfección pero en estos tiempos en los que ya hemos visto de todo o casi, hay que dar un plus a tu canción para que destaque entre tanto tema de usar y tirar.

Y ese plus es no sólo unirte con un interprete consagrado sino mezclar también su estilo con el tuyo. Es decir, que si cantas con Enrique Iglesias vas a tener que meter unas guitarras españolas o si lo haces como Marc Anthony introducir unas trompetas que ejecuten acordes de salsa.

Si siguen así tal vez el año que viene vuelvan con otro hit , mientras tanto sigamos bailando a ritmo de La gozadera . 

Dragostea din tei: El éxito que se personalizó en todos los países.

Corría el año 2004, cuando las radiofórmulas nos matracaban día y noche con una canción de esas que rápidamente se te pegaban a la primera. Especialmente una palabra, “Numaie”. Era una canción marchosa, que enseguida te invitaba a bailar y que por primera vez en la corta existencia de mi generación no estaba cantada en inglés sino en rumano. Y para colmo el grupo era moldavo, un país que nos sonaba algo de haberlo estudiado en el mapa de Europa y que tenía una capital de nombre impronunciable. Toda una novedad.

Dragostea din tei cantada por el grupo O-Zone hubiera sido una canción más que muy probablemente no hubiera salido de Moldavia si no fuera por un ritmo pegadizo y fácilmente reconocible. Llegó a número uno en todas las listas de venta del mundo pero seguía teniendo un problema, que estaba en un idioma del que no teníamos ni pajota idea.  Cierto, es que algunos como servidora, intentamos cantarla en versión original lo mejor posible, fracasando obviamente en el intento. Quizá ésta fue la razón por la que cada país decidió personalizar la canción y hacer una versión en su idioma. Algunos mantuvieron la idea original del amante que busca el amor de su amada. Otros, como los alemanes tiraron por el tema de la fiesta, y otros pues ni idea. Pero hay un elemento que se ha mantenido en la mayoría de ellas y es el “Numaie” o una palabra con un sonido parecido para que la canción no perdiera su gracia.

¿A que echáis en falta algo? Y donde está la versión en español. En nuestro caso y como bien sabéis fueron Los Morancos los que la adaptaron bajo el título de Pluma gay, que con el tiempo se convirtió en un himno de la comunidad homosexual.

El grupo que la interpretaba O-Zone conoció también el éxito con otro de sus singles Despre tine , pero tiempo después de su éxito mundial la banda se separó y cada uno continuó con su carrera. Del único que hemos tenido noticias es de Arsenium que en 2006 representó a su país en Eurovisión con la canción Loca , que no le fue muy bien porque quedó en el puesto 20.

Mejor suerte conoció el tema Love me, love me, un tema dance con la base de la famosa kalinka

Suecia y los demás

Lo vaticinaban las apuestas y lo deseaban los eurofans, aunque por un momento pareció que Rusia rompería las quinielas, pero finalmente se impuso la cordura y Suecia se llevó el triunfo en el 60º aniversario del festival de Eurovisión. ¿España? Bien, gracias en el puesto 21. La actuación de Edurne no convenció ni a jurados ni a público y eso que el compositor es…¡sueco! En un certamen por el que desfilan 27 candidatos es necesario mantener al personal atento porque si no se les olvida la canción, por mucho recap que luego haya. Amanecer sonó demasiado plana en el Wiener Stadthalle (con lo único que uno consigue quedarse era con el “ieieie”) en comparación con propuestas como la de Serbia. Y con una puesta en escena correcta pero poco novedosa (lo del cambio de vestido ya está muy visto, y la danza contorsionista recordaba mucho a Suecia 2012), Edurne se olvidó de lo más importante, que detrás de las cámaras hay gente y esa es la que se va lanzar sobre el móvil para votar, hay que dedicarles alguna que otra miradita.

Detalle que no olvidó el gran ganador Mans Zelmerlowe. Su tema Heroes se presentó acompañada de una puesta en escena innovadora, en la que el cantante parecía sumergido en un mundo de muñequitos que se movían a su son, figuras y efectos. Suecia, el país que más en serio se toma Eurovisión, tuvo por sexta vez en su historia la recompensa del triunfo y demostró una vez más que en este festival ellos son los que inventan y el resto el que sigue.

El peldaño de plata, que por un buen rato fue el de oro para disgusto de la comunidad homesexual de eurofans que ya estaban temiendo tener que vérselas de nuevo con Putin, fue para Polina Gagarina. La rusa interpretó el tema A million of voices una balada-pop con aires de himno de reconciliación, cual diva eurovisiva gritona. Una canción que no mereció una posición tan alta pero son demasiados los países que le deben favores a los rusos, y claro está hay que pagarlos.

Italia, en tercera posición, sigue pidiendo a gritos organizar un año de estos el festival. Los chicos de Il Volo, muy parecidos a Il Divo, presentaron un tema distinto, clásico de esos que nunca pasan de moda; Grande Amore. Quizá, el haber cerrado las actuaciones pudo ayudarles a estar en el podium, pero con su actuación sobria en la que sus manificas voces ya hablaban por ellos era difícil que no estuvieran ahí.

El Top 10 lo completaron las propuestas innovadoras de Belgica y Letonia, de esas que o te encantan o las odias. Las parejitas de Estonia y Noruega con melodía sencilla pero eficaz;  Australia quien lo dio todo en su primera y única participación en el festival presentando a Guy Sebastian y su canción Together Again . Un tema pop con ciertos aires a jazz de Nueva Orleans; Israel, con el participante más joven y dicharachero del festival que puso a bailar al personal con su tema Golden Boy. Estribillo con ritmo latino y toques folk de su país, algo muy apreciado por los eurofans. Cerró el Top Serbia con una magnifica interprete, Bojana Stamenov, quien cantó Beauty never lies, con un comienzo marcha pop y una apoteosis disco.

Otros temas que destacaron en Viena fueron los de Armenia y Rumanía, con mensaje de fondo. En el caso de los caucasicos el de no olvidar el genocidio de 1915 por parte de los turcos y en el de los rumanos, el recuerdo a sus emigrantes.

La noche también nos dejó alguna sorpresa como el último puesto que se repartieron Austria y Alemania con 0 points, acompañados en el bottom por Francia Y Reino Unido, países que todavía no se han enterado que han perdido su hegemonía en el panorama musical.

Suecia o Italia ¿quien se llevará los 12 points?

En toda competición que se precie, las apuestas tratan de buscar un ganador antes de tiempo, y como todo lo relacionado con el azar, a veces aciertan a veces fallan. Si hacemos un repaso a lo largo de la historia de Eurovisión nos encontraremos con más veces en las que han fallado que, las que han acertado (en la lista de batacazos figura la mismísima Bonnie Tyler), en un concurso en el que el directo y la puesta en escena deciden al ganador es muy difícil dar siempre en el clavo.

Si hacemos caso a las tropecientas mil encuestas que estos días inundan las redes, nos encontramos con otras tantas combinaciones de posibles Top 10. Pero hay dos canciones que aparecen por unanimidad esas son las de Suecia e Italia. Vayamos por partes.

Suecia

Si hay un país en nuestro continente que vive con especial fervor el certamen, ese es Suecia (la victoria de ABBA, y su gran éxito posterior ayudaron mucho). El festival concentra frente al televisor una audiencia similar a la que podría reunir en el nuestro un partido de la Champiñons. Pero para los suecos, Eurovisión no se reduce solo a los días que dura el evento, comienza mucho antes con el Melodifestivalen , el evento de selección del representante que dura hasta un mes entre rondas previas y finales, y es capaz de desplegar unos medios técnicos que nada tienen que envidiar al mismo festival. El cantante que defenderá los colores suecos es elegido de la misma forma que se vota al ganador de Eurovision, es decir 50% televoto, 50% público.

En esta ocasión el honor le ha correspondido a Mans Zelmenrlöw, que interpretará el tema Heroes, una canción de esas que impactan desde la primera escucha. Los primeros acordes, a ritmo de banjo, nos dan que pensar que se puede tratar de un tema country pero nada de eso tras la introducción, la melodía evoluciona a un ritmo pop-disco, de esos que tan bien se les da hacer a los suecos. La interpretación del cantante es impecable; voz clara y potente con un directo buenísimo, jugando con la cámara (se nota que en Suecia  se hacen muchos programas musicales). Si a esto le acompañamos la sencilla pero impactante puesta en escena de la canción (los suecos son los mejores manejando las luces en el escenario) tenemos una muy buena mezcla para llegar al triunfo; buen directo y buena puesta en escena. A mi personalmente, me encanta la animación lumínica con la que acompañan la actuación, los muñequitos son muy graciosos. Pero, es mejor poner un vídeo que seguir escribiendo. Juzgar vosotros mismos, pero Suecia pisa fuerte.

Italia

Italia es sinónimo de elegancia y clase en el vestir, pero también en la música. Durante muchos años, los transalpinos dejaron de participar en Eurovision porque consideraban que en el festival primaba la política sobre la música (cosa que en cierto modo es cierta). Y durante su ausencia, año tras año los eurofans pedían por su vuelta, porque se les echaba mucho de menos, Italia aportaba ese toque clásico y elegante que ningún país ha conseguido hasta la fecha. La implantación del voto de los jurados hizo que el hijo pródigo del festival volviera de nuevo, para gran alegría de los eurofans. Como antaño, el representante volvía a ser el ganador del Festival de San Remo (palabras mayores).

Desde su vuelta en 2011, Italia ha enviado excelentes candidaturas y no se ha bajado del Top 10, salvo el batacazo que se dieron el año pasado donde quedaron en el bottom (puesto 21) con el tema rock La mia cittá de Emma Marrone. La cantante no salió de San Remo sino de una elección interna de la RAI, y eso se notó. Pero en esta ocasión Italia ha vuelto a la cordura y al método que les ha garantizado el éxito.

Il Volo, que no Il divo aunque se parecen muchísimo en estilo cantará por Italia el tema Grande Amore. Al escenario saldrán tres chicos de esos con cuyas fotos se puede forrar una carpeta pero con unas voces de tenor que poco le tienen que envidiar a Andrea Bocelli o al fallecido Pavarotti. La canción es un corte pop-lírico que comienza suavamente con el piano y que en cada estrofa va in crescendo hasta llegar al climax en el estribillo. Balada de manual, pero que pone los pelos de punto gracias al perfecto empaste que hacen las tres voces en el estribillo (las estrofas las hacen a una voz) y a la perfecta instrumentación en la que la percusión está continuamente presente pero no molesta y al piano y los violines que le dan ese toque sinfónico que nunca pasa de moda.

A mover el esqueleto con el chico de oro de Israel

Todos los años en Eurovision hay una canción que desde la primera escucha decido que va ir derechita a mi MP3, casi siempre suele ser una canción movida (será porque me gusta bailar), y con toques folkloricos (tan característicos en festival). En esta ocasión el “honor” le ha correspondido al representante de Israel Nadav Guedj y su canción Golden Boy. Los hebreos nos presentan un tema que tiene un aire de “déjà vu” en este festival, pero que a la vez es una formula segura de éxito. Corte pop con toques folk. Un mezcla que países como Grecia la han hecho marca de la casa (incluso en 2005 les valió para ganar el festival con Helena Paparizou y suNumber one).

Golden Boy es una canción de esas que se llaman festivaleras, y precisamente aquí puede estar su mayor problema; en que es un estilo ya demasiado visto en Eurovision y al público le gusta ver novedades. Pero también el apostar por lo seguro le puede dar a Israel el top 10, y algo mucho más importante, el tema se puede convertir en pelotazo de verano en algunos países (que no en España, que las canciones de Eurovision nos parecen cutres).

Con tan solo 16 años, Nadav Guedj se va plantar en el escenario más grande que vera en toda su vida y lo hará con una canción que arranca lenta para crear expectativas, y después nos pasa al medio tiempo popero que tanto recuerda a artistas americanos de la misma quinta, como Austin Mahoney. Lo sorprendente en esta canción es que al llegar al estribillo uno espera que sigamos con el mismo ritmo, pero no, sin violencia y muy bien llevado pasamos a un ritmo latino con notas folkcloricas, todo un puntazo en mi opinión.

Visto el aire de la canción y vistas ya muchas ediciones del festival, lo más seguro es que para la puesta en escena se opte por poner a cuatro bailarines cachas junto al cantante y a otro que le haga los coros (por si se quedan sin voz). El directo en estos casos casi es lo de menos y no se va a valorar mucho pero en medio de tanta balada puede que una canción bailona tenga posibilidades.

¿Amaneceremos con Edurne?

Volvemos de regreso con este blog cuando queda poco más de un mes para el Festival de Eurovisión que este año se celebrará en Viena, y hasta que llegue el día D hablaremos en este blog sobre algunas de las canciones que este año van a competir por convertirse en la 60 ganadora de este evento. Hoy como no podía ser de otra manera comenzamos con la representación patria.

La primera vez que escuche la canción de Edurne para Eurovisión, francamente no me gustó un pelo. No se si será porque cuando oigo las canciones de Spain ya pongo el modo “Canción Caca” ON, por culpa de las desastrosas representaciones que, salvo contadas excepciones, el ente público ha enviado al festival. O porque directamente la canción no me transmite nada.

Así que, para intentar dar opinión lo más objetiva posible me he escuchado la canción 5 veces antes de lanzarme a las teclas. Un veredicto, que se podría resumir en “Buen intento pero nos falta la guinda del pastel”.

Amanecer está compuesta por dos señores que conocen el festival al dedillo y que han creado títulos ganadores como Euphoria de Loreen ganadora en 2012, o la maravillosa canción que interpreto ese mismo año Pastora Soler Quedate Conmigo. Los nombres de Tomás G Son y Tony Sanchez-Olhsson son sinónimos de “pelotazo eurovisivo”, con lo cual uno escucha por primera vez está canción con unas expectativas muy altas.

Y de entrada se ven plenamente satisfechas, la canción pinta bien; acordes de orquesta sinfónica con aires épicos, una formula que gusta mucho en Eurovisión y que recuerda mucho a la canción danesa ganadora en 2013 Only teardrops. Pero por desgracia se queda en eso, en prometer. La percusión explotá en el minuto 1:13 y que se mantiene a piñón fijo durante todo el tema. Lo cual en mi opinión es un craso error, porque a este tipo de canciones les favorece un crescendo (ir de menos a más) con un climax hacia el final o ir variando el ritmo de la percusión a lo largo del tema. Encontramos un puente en el minuto 2:30, que nos acerca hacia el climax, pero después de llevar más de 2 minutos con el mismo ritmo ya no tiene el mismo efecto. En mi opinión, hubiese sido mejor darle más protagonismo a las cuerdas y guardar la percusión para el estribillo y el final, pero en fin. Otra opción que también hubiese estado bien habría sido llevar la versión sinfónica, interpretada por la orquesta de RTVE (que ya era hora de que se involucrase en Eurovisión, que la tienen muerta de risa), pero en este caso la canción perdería el toque moderno que le dan los tambores. Es mejor no darle más vueltas y centrarnos en lo que tenemos.

Se agradece que Edurne cante íntegramente en español, que lo del spanglish queda muy raro. A mi personalmente, lo del idioma no me parece que sea un condicionante para quedar en mejor o peor posición. Algunos dicen que si se canta, aunque sea el estribillo, en inglés hay más posibilidades de ganar porque la gente se va a quedar mejor con la canción. Pienso que puede ser más efectivo el “ieieieie” de Edurne que todo un estribillo cantado en la lengua de Shakespeare, y si no que se lo pregunten a Serbia 2007.

En resumen, es una canción que no entra a la primera escucha pero tiene detalles, como el acompañamiento sinfónico que la pueden hacer agradable a los oídos de los europeos, pero le falta personalidad, seguro que hay muchas canciones en este festival del mismo palo. Habrá que ver la puesta en escena, (no podemos olvidar que esto sigue siendo un evento televisivo y hay que entrar por los ojos) y sobre todo el directo de Edurne. Lo hemos visto en Alaska y Segura, pero eso no es comparable a lo que va a suceder en Viena. Lo que se vio el lunes fue una chapuza de sonido y realización, aunque bueno poco se puede esperar de RTVE, una cadena que ha descuidado totalmente la programación musical. ¿Volveremos a ganar Eurovisión? ¿Amaneceremos con Edurne? Eurovisión es muy imprevisible.

Brasil 2014: Al son de la pelota

Llega el mundial, ese acontecimiento que aparte de grandes momentos futbolísticos nos deja también una canción que la bailamos todo el verano y parte del otoño. Porque ¿quien no se acuerda de “La Copa de la vida”, o el “Waka-Waka”? En esta ocasión la FIFA ha confiado en un artista sinonimo de éxito, Pitbull, quien a su vez ha llamado a Jennifer López para que cante un par de frases, y salga la típica chica cañón en el videoclip y a la artista brasileña Claudia Leitte para darle un toque local al corte. Y es que tirar de folklore local es una receta que siempre funciona, y sino que se lo pregunten a Shakira, con el Waka-Waka. Pitbull nos presenta un tema dance, We are the one, quiza menos potente de lo que nos tiene acostumbrados pero dando prioridad a la instrumentación carioca, percusión a ritmo de batucada que va marcando el compás del tema y flauta, si a esta canción le quitamos la percusión pasaría perfectamente por una bossa-nova. A mi la canción me gusta pero para un acontecimiento tan importante pienso que la canción tiene que ser potente. Desde Ricky Martin nadie lo ha conseguido. 

Quien si ha conseguido este toque potente ha sido Shakira, que parece que le ha cogido gusto a esto de los mundiales, claro estando con Piqué pues todo se pega. Con La, La, La tres sílabas que ya Massiel demostró que juntas funcionan estupendamente, y si llamamos a un fenómeno de la música como es Carlinhos Brown pues que más quieres, la percusión machacona y el estribillo cantado por un coro convierten a este tema en un éxito seguro del verano. 

 

Y otro que repite es Ricky Martin tras aquel fabuloso La copa de la vida que a día de hoy todavía nos sigue poniendo a bailar, nos trae Vida. Con su habitual spanglish en la letra, Ricky nos trae un tema muy a su estilo. Al igual que Pitbull también tira de la percusión brasilera para la base, algunos arreglos de sintetizador y la voz de Ricky potente como pocas. Si uno no hubiera escuchado antes la canción de Francia 98, diría que esta canción es la rebomba, pero yo echo en falta las trompetas. 

Eurovision: Más allá de las apariencias

En este blog musical no podía faltar un post dedicado al mayor evento musico-televisivo del año. Porque sí, Eurovisión es el festival de la canción pero no podemos olvidar que también es un espectáculo de televisión, en el que todo vale con tal de llamar la atención. Aunque este año Eurovisión tendría que haberse llamado Balavisión, debido a la gran cantidad de baladas que se presentaron en el certamen, y no es que las baladas no gusten (este año gano una balada) pero tantas en una noche pueden llegar a cansar un poco. Por lo demás, un festival que estuvo muy bien a nível musical, salvo las excepciones frikis de turno, y del que la gente solo retiene una cosa; “La mujer barbuda gana Eurovisión”. Conchita Wurst es mucho más que una mujer barbuda, es un personaje creado por un chico de 25 años al que el hecho de ser gay le creó grandes prejuicios durante su adolescencia por lo que decidió parapetarse tras un personaje para conseguir alcanzar su sueño; ser cantante. Pero como lo simplista vende más que saber la verdad pues no vamos a ahondar más en el asunto.

A continuación, voy a hacer un análisis desde mi punto de vista de lo que fue la final de Eurovisión. Así que vamos por orden de clasificación con las canciones.

 

1.Conchita Wurst: Rise like a Phoenix (AUSTRIA)

 

Si uno se quita los perjuicios, o deja los chistes que sin duda el personaje crea y ve más allá de las apriencias encontrará una canción espectácular. Conchita es justa ganadora del certamen, puede que su imagen de mujer barbuda le ayudará a recolectar votos del colectivo homosexual (muy seguidor de este festival como es sabido) pero con esto no es suficiente para ganar. Si quieres triunfar en Eurovisión tienes que tener puntuaciones altas de todos los países, y esto fue lo que ocurrió con Austria, que hasta Spain le dio los “12 points”.

Pero centrémonos en la canción, Conchita presentó una preciosa balada con acompañamiento de orquesta, muy de película, con una puesta en escena sobria pero efectista. Comenzó con un ambiente intimista para después intensificar las luces a medida que la canción iba avanzando. La verdad que a mi me sorprendió su voz, porque teniendo en cuenta que es un hombre exhibió un registro vocal muy poco común en el sexo masculino, con unos crescendos que por lo menos tendrían cuatro octavas. La amiga Conchita se plantó en el escenario subida a una plataforma y no necesitó más para encandilar al público, pues su mirada y sus gestos complices con la cámara fueron suficientes para meterse al público en el bolsillo.

Una justa ganadora, que si bien es transgresora, ha triunfado con una balada al estilo de aquellas grandes composiciones que brillaban en los inicios del festival.

2. The Common Linnets: Calm in the Storm (Holanda)

Y honor al título hicieron los holandeses presentando una melodía tranquila de corte pop country. Su segundo puesto es la prueba perfecta de que en Eurovisión no todo es política (que haberla, haila pero no es suficiente para ganar). Durante los últimos años, los Países Bajos han pasado sin pena ni gloria por las semifinales, hasta que el año pasado lograron colarse en el top 10, y este año se alzan con la plata. Ya lo dijo Iñigo que de esto sabe un rato, que cuidado con los holandeses y acertó. A mi personalmente la canción no me dice nada, pero para los gustos no hay nada escrito asi que, si quedo en segunda posición es porque a mucha gente le gusto. Yo escuché una melodía muy plana con un ritmo muy machacón pero la interpretación de los holandeses fue de Chapeau. Un juego de miradas que denotaban una gran complicidad entre los cantantes, con unas voces que empastan a la perfección. No todo en Eurovisión son estridencias y muchas veces la sencillez también se premia, he aquí la prueba.

3. Sanna Nielsen: Undo (SUECIA)

Si hay alguien que entiende a la perfección como funciona esto de Eurovisión, esos son los suecos a los que debemos en gran parte el concepto de festival de hoy en día. En esta ocasión, presentaron a Sanna Nielsen que interpreto una balada muy parecida a la española, pero sin berridos claro está, con una impresionante puesta en escena. Suecia es una experta en los juegos de luces lo demuestra año tras año, y hasta la fecha pocos se le acercan a su nível. La canción sueca es la prueba fehaciente de que el espectáculo visual no está reñido con la calidad musical.

Por lo que respecta a la canción, otra balada esta vez acompañada del ya tan famoso medio tiempo, que está tan de moda últimamente. Comienzo perfecto con el piano y Sanna a medio gas para ir creciéndose hasta llegar al lento con el que concluye el tema, un crescendo perfectamente acompañado por el coro que le dio majestuosidad a la canción. El medio tiempo acompañado de orquesta una fusión perfecta.

4. Aram MP3: Not alone (ARMENIA) 

Otro país que siempre está en el top, Armenia. En esta ocasión, nos trajero a Aram un cantante con una voz desgarradora que interpreto otra preciosa balada. Lo original en esta balada es que va creciendo en intensidad a base de mezclar estilos, comenzamos con lo clásico, pasamos a lo épico y terminamos con el R&B. Una mezcla perfecta gracias a los puentes de violín y tambor, bien es cierto que el R&B entra de golpe, sin transición, pero queda perfecto. El único fallo que le podemos sacar a Aram es que su registro vocal apenas varía durante la canción, lo que le restó sin duda puntos.

5. András Kállay-Saunders: Running (HUNGRÍA) 

Esta de moda últimamente esto de interpreta letras desgarradoras a ritmo de baile, y aquí tenemos la prueba. Para mí una de las candidatas al triunfo pero que quedo en una honrosa quinta posición. Hungría, un país que está pidiendo a gritos organizar el festival envío un tema pop, suiguiendo su línea de no envíar temas festivaleros. En él, la música se complementaba perfectamente con la letra, especialmente en el estribillo cuando se acelera el ritmo acorde con el “Running”. Un tema, que nada tiene que envidiar a cualquier producción norteamericana, no decimos que se cantó en Eurovisión y fijo que cuela para convertirse en un “hit”. El hecho de que el cantante sea medio estadounidense tiene mucho que ver en esto.

Para mi gustó András tenía una voz muy parecida a la de Enrique Iglesias, esa voz característica y muy idonéa para este tipo de cortes o para el pop, el dance. Una pena, pero así es Eurovisión.

6. Mariya: Tick-Tock (UCRANIA)

Ucrania también es otro país que se sigue con atención en el festival porque en los últimos años apenas se ha movido del Top 10. A lo largo de sus participaciones han traído propuestas de todo tipo, aunque abundan los temas pop como el de este año. Una de sas canciones radiofórmula actuales y que para mi gusto quedó demasiado alto en la clasificación porque es demasiado plano. La intérprete tenía buena voz y presencia en el escenario, reforzada sin duda por el golpe de ventilador, y lo del Hammster humano, yo no entendí muy bien su presencia en el escenario, pero no podía faltar algo para llamar la atención, los ucranianos son expertos en esto, ya trajeron una cabina de discoteca en 2008 y una maquina infernal en 2009. Una vez más lo digo, no podemos olvidarnos en Eurovisión la canción cuenta, pero entrar por los ojos es igualmente importante.

7.Gemelas Tolmachevy: Shine (RUSIA)

En Eurovisión la política o la proximidad cultural según se mire es una parte pero no la más importante, no obstante pesa, y esto lo demuestra el hecho de que Rusia haya quedado tan arriba en la clasificación. Y es que la santa madre Rusia tiene muchos hijos que le deben favores y el gas, y si se enfada ya sabemos lo que pasa: que se corta el suministro. Bueno, vamos con la canción, Rusia al igual que muchos países del este trae a sus primeros espadas a Eurovisión. Las gemelas Tolmachevy ya supieron lo que es ganar un certamen europeo en el 2006, el Eurohunior. He aquí un video, la verdad es que estaban muy graciosas con sus vestiditos y gorritos de verano.

En esta ocasión, las gemelas trajeron un tema firmado por un compositor conocidísimo en los países de la antigua URSS, Filip Kirkorov, que siempre ha conseguido colocar sus temas entre los 10 primeros, suyo el por ejemplo el Shady Lady de Ani lorak (Ucrania) que quedó segunda en 2008. Sin embargo, en esta ocasión Kirkorov no nos ha hecho una canción de esas potentes capaces de sorprender al público y levantarlo. Al contrario, nos ha traido el típico tema pop con arreglos orquestales que le dan un aire de película, pero esto está ya muy visto. Un punto a favor es que las gemelas cantando juntas son impresionantes.

8.Carl Espen: Silent Storm (NORUEGA)

Con ústedes, otra canción que prueba que la sencillez también triunfa en este festival. El cantante noruego se presenta con un piano y un cuarteto de cuerda para interpretarnos una balada desgarradora, pero efectiva gracias a la ausencia de percusión y ala unión de piano y violín, que se van creciendo en registro conforme avenza la canción. Una balada clásica pero musicalmente sencilla. Impecable.

9.Basim: Cliché love song (DINAMARCA)

Haciendo honor al título Dinamarca interpreto una canción que reúne todos los tópicos de la canción de amor. Ritmo pop con aires de twist y muy revival ochentero, aderezado con una estética a lo Michael Jackson, aunque sin exagerar. Un tema movisito que se agradece entre tanta balada, al igual que el de Ucrania. Este año los silbidos han estado muy presentes en las canciones, aunque en este caso no le aportaba mucho a la canción. Lo que si resultó muy efectivo y fácil de retener fue el “Ohh”, y está comprobado que los monosílabos nunca fallan a la hora de memorizar una canción, (que se lo digan a Massiel) pero no hay que abusar de ellos, algo que se hace mucho en los últimos tiempos, porque al final cansa. Pero gracias al “Ohh” Basim consiguió que el público cantara con él, eso y que eran los anfitriones.

10. Ruth Lorenzo: Dancing in the rain (ESPAÑA)

Señoras y señores; ¡quedar bien en Eurovisión es posible siendo España! basta con llevar un buen tema y una puesta en escena impactante y sin estridencias. Después de años haciendo el ridículo con Chilkilicuatres, Ketchup y compañía, TVE ha hecho los deberes, igual que los hizo con Pastora Soler. Tan mal nos tenía acostumbrados nuestra televisión pública que había que mirar dos veces el rotulo para ver que efectivamente sí, eso era Spain. Esta es la actitud.

Como ya lo dije en este blog, a mi la canción de España no me gustaba demasiado por el excesivo protagonismo de la percusión, pero hay que reconocer que la canción ha ganado muchísimo con los arreglos y con el coro. Un tema que empieza suavecito y evoluciona al R&B (para variar también). Ruth Lorenzo estuvo muy bien, potente en voz, demasiado para mi gusto, en momentos parecía que berreaba, buen juego con las cámaras (algo a lo que los artistas españoles están poco acostumbrados debido a las mediocres realizaciones que se realizan en este país), algo muy importante en Eurovisión porque la mayoría del público está sentado en su sofa. Se nota que la chica ha estado en X Factor . Como punto negativo, aparte de los berridos el excesivo protagonismo dado al “The rain”, aunque bueno teniendo en cuenta que este es un festival en el que calar en la memoría del televidente es importante tal vez esta fuera la razón.

11.Softengine: Something Better (FINLANDIA)

Gracias al triunfo del grupo Lordi, en 2006, Finlandia descubrió que lo suyo es el rock y lo han explotado bastante en el festival (olvidemos mejor a la lamentable Silvia Knight, y algun otro friki que también se les ocurrió mandar). Esta vez, la banda Softengine optó por una canción rock con aires de “Coldplay” interpretada por un cantante con voz potente y un solo del sintetizador perfecto para romper la monotonía y el puente de los tambores, perfecto. Puesta en escena simple, pero efectiva. El rock es un género que lleva años presente en Eurovisión pero a la excepción de Lordi, todavía le cuesta alcanzar los lugares privilegiados, merecieron más los fineses.

12.Paula Seling & OVI: Miracle (RUMANÍA)

Si algo funciona para que lo vamos a cambiar, eso han pensado los rumanos este año enviando a un dúo que ya compareció en 2010 y quedaron terceros con el tema Playing with fire, un corte pop en contratiempo acompañado de las guitarras eléctricas y del piano.

Si pensábamos que aquella vez habíamos visto el piano más original del mundo estábamos equivocados, porque este año se han traído ¡un piano circular!, que todavía uno se pregunta como demonios lo puede tocar. Y han cambiado el pop por el Eurodance. Si los fineses están especializados en rock, los rumanos los están en dance. La canción Miracle comienza con un ritmo que lleva a pensar que vamos a escuchar un rock, pero cuando se unen las voces de los dos cantantes y entra la percusión nos topamos con ese ritmo dance, que a una servidora le encanta. A mí me recordaron a Euroband, los islandeses que participaron en 2008, eran muy parecidos, aunque los rumanos tenían un acompañamiento musical más rico. Dos buenas voces cantando un género en el que muchas veces el cantante no es lo principal sino un acompañamiento. Chapeau, y a ver cuando nos vamos a Bucarest porque Rumanía también está pidiendo un festival hace tiempo.

13.Sebalter: Hunter of Stars (SUIZA) 

Canción que desde el primer momento que la escuche me encantó, (yo es que soy muy de ritmos folk). La verdad que lo de Suiza es mala suerte en Eurovisión porque llevan algún tiempo mandando canciones que a mí me gustan y los pobres se quedan atrancados en las semis, pero que le vamos a hacer.

Sebalter interpretó un corte country con aires de cuento (bueno yo me imaginaba en medio de un cuento cuando lo escuche), supongo que el piano y los silbidos contribuyeron mucho a crear ese ambiente mágico. Aunque me guste, hay que reconocer que el country es un género, como la música celta, por naturaleza repetitivo, pero que los suizos supieron darle originalidad gracias a la introducción de un instrumento raro en el country, el piano. Eso y el solo de violín dejaron una canción perfecta que también mereció mucho más.

14.Donatan&Cleo: We are slavic (POLONIA)

¡Pero como enseñan esas las pechugas! pensó mi señora madre cuando las vio. No me extraña que el pobre Íñigo se quedará sin palabras, porque es difícil calificar el espectáculo de erotismo que ofrecieron las polacas, lavando y haciendo mantequilla mirando a cámara con gestos de placer. Una canción movida sí, pero aburrídisima desde el punto de vista musical con una cantante horrorosa y un coro más horroroso aún. Lo único rescatable en este tema podría ser el punte folk, en el que se ponen a bailar a lo corro de la patata pero por lo demás una birría. Mereció el bottom, pero el jurado popular las colocó en mitad de tabla.

15.Pollapönk: No prejudice (ISLANDIA) 

¡Parchís ha vuelto! Seguro que muchos pensamos lo mismo, aunque también pensamos que la vestimenta podría ser un homenaje a los Power Rangers. Vestuario aparte, Islandia presentó la propuesta divertida de la noche, con guiños a los años 70, meneo de guitarras a lo Staying alive . La canción te pone inmediatamente a bailar, aunque yo todavía me pregunto si les dolerá la boca después de tanto “popopo”. Una propuesta arriesgada que quizá mereció más.

16. Teo: Cheesecake (BIELORUSIA)

Bielorrusia me hizo dar otro de los bostezos de la noche, con una canción popera que acaba dando dolor de cabeza. El único punto bueno que le encuentro fueron los pasitos que se marco Teo a mitad del tema, por lo demás nada nuevo bajo el sol, una propuesta de chico bailando con otros chicos que ya está demasiado visa en este festival.

17. Molly: Children of the universe (REINO UNIDO)

Canción original la que nos trajo el UK, pero no lo suficiente para retenerla en nuestra memoria. Comienza lento a golpe de tambor, constantes durante todo el tema y después pasamos al ritmo pop con aires etnicos. Lo malo es que la canción empezaba lenta después aceleraba, volvía otra vez, el concepto no estaba mal planteado pero al final se hacía demasiado batiburro de sonidos. Por su parte,  la cantante y su coro estuvieron perfectos y ayudaron mucho a crear esa escena etnica, aunque su estética recordó mucho a Juego de Tronos.

18. Elaiza: Is it right (ALEMANIA)

Parece ser que Alemania ya quemó todos sus cartuchos con Lena, porque desde entonces nos traen unos temas aburridisímos y sin sustancia. El tema Is it right, es infumable desde su inicio, parece que tiene ciertos toques de tango pero luego le metemos el medio tiempo y ya nos sabemos muy bien que tenemos. Así como en otras canciones los monosílabos resultan muy efectivos aquí acaban sobrando, el “ayayayay” lo único que logra es martillearte aún más la cabeza. Y si a esto le sumamos que la cantante tampoco tenía una gran voz, pues tenemos otro bostezo. Se ve que las políticas de austeridad de la amiga Merkel también han llegado a la música.

19. Sergej Ćetković – Moj Svijet (MONTENEGRO)

Un tema que en mi opinión debió quedar más arriba, me encantan las baladas balcánicas, cómo juegan con los instrumentos de orquesta y con los típicos de la zona. La balada montenegrina estaba bien, aunque las hemos oído mejores como las de Zeiko Joksimovic, el gran artista en este género. La actuación estuvo correcta y hasta original con patinadora incluida, algo que no es nuevo en Eurovisión porque Dima Bilan, ganador en 2008 por Rusia se trajo a Eugeny Pluschenko, nada menos. Todo muy correcto, demasiado como para llegar a posiciones más altas.

20. Freaky Fortune: Rise Up (GRECIA)

¡Cómo se nota la crisis que están padeciendo nuestros amigos griegos! Antes Grecia se caracterizaba por llevar canciones que cumplían con una formula infalible; todo aquello que iba a Eurovisión independientemente del género que fuera tenía que tener acordes folkloricos griegos, algo que les ha dado muy buenos resultados en los últimos años. Pero estamos en crisis, y hay que economizar y sobre todo evitar el tener que organizar el festival el año que viene.

En esta ocasión Grecia se trajo a Freaky acompañado de un rapero que nos interpretaron un tema dance machacón de esos que te los aguantas únicamente en una discoteca a las 3 de la mañana y con dos copas de más. Yo creo que os griegos sabían que no iban a tener muchas oportunidades así que decidieron que por lo menos se lo iban a pasar bien durante su actuación dando saltos en una colchoneta. Lo importante es participar.

21. Emma Marrone: La mia cittá (ITALIA)

Dio mio! ¡Este es el país del festival de San Remo! ¡Qué nos has traído! Más vale que nos traigan cinco canciones de San Remo, aunque todas esten cortadas por el mismo patrón que esto. Está bien aplicarse la máxima de renovarse o morir, pero si te renuevas hazlo bien. Italia nos trajo a Emma con un rock de guitarras estridentes que te acaban calentanto la cabeza y que rezas para que se acabe los antes posible y la cantante deje de pegar gritos.Merecido puesto, aunque, se agradece que canten en italiano.

22.Dilara Kazimova: Star a fire (Azerbayán)

De todas las baladas presentadas a concurso, esta era sin duda las más insufrible, a la que lo único que le salva es la actuación de la trapecista. Cero registro vocal, y acompañamiento musical primario. En este año en el que predominaban las baladas, una de dos o levas algo original y que llegue o te quedas en el pozo. Lo que sorprende es que este corte lo haya traido un país como Azerbayán, que normalmente suele enviar buenas canciones, aunque casualmente con la que ganó en 2011 era una de las peores. En fín, un parentesis en su trayectoria.

23. Firelight: Coming home (MALTA)

Este año el country ha estado muy solicitado en el festival, aquí otro ejemplo, pero éste monotono, repetitivo, vamos fiel a los canones del country, que si bien es un ritmo que invita a bailar si uno sólo lo escucha puede acabar con la boca abierta de aburrimiento, he aquí la prueba. Quizá el piano rompía un poco, pero lo peor de esta canción es que cuando esperas que va a ganar en intensidad se queda ahí.

24. Valentina Monetta: Maybe (SAN MARINO)

Un logro para este pequeño país haber pasado a la semifinal porque hasta ahora nunca lo habían logrado, aunque en mi opinión esta canción debió de quedarse en semifinales. Una balada muy parecida al estilo de la ganadora, con aires de película pero que cuando llega al climax en el minuto 1 no evoluciona queda ahí. Otra vez será.

25. Tinkara Kovac: Round and round (ESLOVENIA)

Los eslovenos pensaron que si copiaban la receta ganadora tendrían el éxito seguro, pero craso error, en Eurovisión lo visto no suele triunfar. Cierto es que la canción tiene un corte totalmente distinto a la ganadora del año pasado, pero la flauta nos hace mucho acordarnos de ella. Y fue precisamente la flauta lo único potable en esta canción, por lo demás ni fu, ni fa. ZZZZ

26. Twin-Twin: Moustache (FRANCIA)

Ah la France! ¿Que vamos a hacer con vosotros? Desde luego el país galo no levanta cabeza en Eurovisión, y este último puesto es la muestra fehaciente de la decadencia musical que afecta a nuestros vecinos del norte. ¿Cuantos artistas franceses actuales son conocidos aquí en España? Los podemos contar con los dedos de la mano. La maldita excepción cultural de la que hacen gala los franceses lo único que está consiguiendo es que Francia se repliegue cada vez más en si misma y se cierre al exterior. En un mundo globalizado la excepción no tiene lugar. Así que Francia se tiene que poner las pilas y mandar canciones que puedan gustar fuera de sus fronteras para dejar de recordar a Marie-Myriam. Los tiempos del cantante parado delante de un micro ya pasaron.

En cuanto a los Twin Twin ya hemos dicho que la copia no se premia en Eurovisión y es que era inevitable no escuchar el Papaoutai  de Stromae en Moustache. Aunque quitando esos pequeños detalles la actuación fue divertida pero para bailar en las fiestas de mi pueblo, no para Eurovisión. France, reveille-toi!